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SALUD INFANTIL · 6 MIN DE LECTURA

Mi hijo tiene vómitos y diarrea: qué hacer y cuándo consultar

Por Isbe Rodríguez

Imagen: niño con malestar estomacal

Los vómitos y la diarrea son uno de los motivos de consulta más frecuentes durante la infancia. Cuando aparecen, especialmente si el niño vomita varias veces o parece no tolerar nada, es normal que las familias se preocupen.

Las preguntas suelen ser muchas: ¿qué le puedo dar de beber?, ¿debe comer?, ¿cómo sé si se está deshidratando?, ¿cuándo tengo que consultar?

En la mayoría de los casos, los vómitos y la diarrea mejoran con el paso de los días. Pero saber qué observar y cómo actuar puede ayudar a cuidar al niño con más seguridad.

¿Qué puede estar pasando?

Los vómitos y la diarrea pueden tener diferentes causas. Una de las más frecuentes en la infancia es la gastroenteritis, habitualmente causada por virus. También pueden aparecer fiebre, dolor abdominal, falta de apetito y cansancio o malestar general.

No todos los niños presentan los mismos síntomas ni evolucionan de la misma manera. Por eso, además de contar cuántas veces ha vomitado o ha hecho diarrea, es importante observar cómo está el niño, si bebe líquidos, si orina, cómo respira y si está alerta y responde como habitualmente.

Más importante que un episodio aislado es observar cómo evoluciona el niño.

Lo más importante: evitar la deshidratación

Cuando un niño vomita o tiene diarrea pierde líquidos y sales. Por eso, uno de los principales objetivos en casa es mantener una buena hidratación.

Pero ofrecer grandes cantidades de líquido de una sola vez puede favorecer nuevos vómitos. A veces, menos cantidad y más frecuencia funciona mejor. Puedes ofrecer pequeñas cantidades de líquido repetidamente, especialmente si continúa vomitando.

¿Qué puede beber mi hijo?

La respuesta depende de la edad del niño y de la intensidad de los síntomas. En general, es importante seguir ofreciendo líquidos y mantener la alimentación habitual siempre que sea posible. Las soluciones de rehidratación oral pueden ser especialmente útiles cuando existen pérdidas importantes de líquidos por vómitos o diarrea.

En bebés que toman pecho, la lactancia materna debe continuar y puede ser necesario ofrecer tomas más frecuentes si el bebé las tolera. En bebés alimentados con fórmula, la situación debe valorarse según la edad, los síntomas y la evolución.

No todos los líquidos rehidratan de la misma manera. Las bebidas azucaradas, refrescos o preparados caseros pueden no ser adecuados para sustituir las pérdidas de líquidos y sales.

¿Y la comida?

Esta es una de las dudas más frecuentes: «si tiene gastroenteritis, ¿debo dejarlo sin comer?». En general, no es necesario mantener al niño en ayunas durante largos periodos. Cuando el niño tenga apetito y tolere los alimentos, puede volver progresivamente a su alimentación habitual.

Es posible que durante unos días coma menos, prefiera algunos alimentos o rechace comidas que habitualmente acepta. Esto puede ocurrir durante una enfermedad aguda. No es necesario obligarlo a comer.

En las primeras horas, especialmente si existen vómitos frecuentes, la hidratación puede ser más importante que conseguir que coma como habitualmente.

¿Qué hago si vomita todo?

Si el niño vomita después de beber o comer, puede resultar angustiante. Pero un vómito no significa necesariamente que haya perdido todo lo que había tomado. Evita ofrecer una gran cantidad inmediatamente después.

Puede ser mejor esperar un breve periodo si está muy molesto, volver a ofrecer pequeñas cantidades, repetirlas con frecuencia y observar cómo las tolera.

Pequeñas cantidades, repetidas con frecuencia, pueden ser más fáciles de tolerar.

Si el niño continúa vomitando todo lo que intenta beber, necesita una valoración más estrecha.

¿Cómo saber si mi hijo se está deshidratando?

La deshidratación es una de las principales cosas que debemos vigilar cuando hay vómitos y diarrea. Algunas señales que pueden indicar que el niño necesita valoración son:

La combinación de varios signos y la evolución es más importante que observar un único síntoma aislado.

¿Cuánto tiempo pueden durar los vómitos y la diarrea?

La evolución puede variar. En muchas gastroenteritis, los vómitos mejoran antes que la diarrea. Esto significa que un niño puede volver a encontrarse mejor y continuar haciendo deposiciones más líquidas durante varios días.

Lo importante es observar la tendencia. Pregúntate: ¿está mejorando?, ¿vomita menos?, ¿bebe mejor?, ¿orina?, ¿está más activo?, ¿su estado general está mejorando?

La evolución suele aportar más información que un solo síntoma en un momento concreto.

¿Necesita medicamentos?

No todos los niños con vómitos y diarrea necesitan medicamentos. En muchos casos, el tratamiento principal consiste en mantener una adecuada hidratación, continuar la alimentación según tolerancia, vigilar la evolución e identificar señales de alerta.

No utilices medicamentos contra los vómitos o la diarrea sin una recomendación profesional adecuada. Algunos tratamientos no son apropiados para determinadas edades o situaciones. Los antibióticos tampoco son necesarios en la mayoría de las gastroenteritis víricas.

¿Qué NO hacer?

Cuando un niño está enfermo, es fácil intentar muchas cosas al mismo tiempo. Pero algunas medidas pueden no ayudar. Evita: obligarlo a comer, ofrecer grandes cantidades de líquido de una sola vez si continúa vomitando, utilizar medicamentos sin indicación adecuada, administrar antibióticos por iniciativa propia, asumir que todos los líquidos son igual de útiles para rehidratar, y esperar demasiado si el niño presenta signos de deshidratación o un deterioro importante.

El objetivo no es hacer muchas cosas. Es hacer lo que realmente necesita.

¿Cuándo consultar?

Es recomendable buscar valoración médica si observas:

En los bebés pequeños, especialmente durante los primeros meses de vida, los vómitos y la diarrea requieren una valoración más cuidadosa.

Una idea importante: no todo vómito es una gastroenteritis

Un niño puede vomitar por diferentes motivos. Los vómitos pueden aparecer, entre otras situaciones, durante infecciones, tos intensa, dolor, determinadas enfermedades digestivas u otras situaciones que requieren valoración.

Por eso, no debemos asumir automáticamente que todo vómito es una gastroenteritis. El contexto y el estado general del niño son fundamentales.

Qué observar en casa

Cuando tu hijo tiene vómitos y diarrea, intenta no centrarte únicamente en «¿cuántas veces ha vomitado?». Observa también:

RECUERDA

Los vómitos y la diarrea son frecuentes durante la infancia. Una de las principales prioridades es evitar la deshidratación. Ofrecer pequeñas cantidades de líquido con frecuencia puede ayudar si existen vómitos. No es necesario obligar al niño a comer. La lactancia materna debe continuar. No todos los líquidos son adecuados para rehidratar. Los medicamentos y antibióticos no deben utilizarse por iniciativa propia. Observa cómo está tu hijo, no solo cuántas veces ha vomitado o ha tenido diarrea.

Y, sobre todo: cuando un niño tiene vómitos y diarrea, una de las preguntas más importantes no es qué ha comido, sino cómo está y si consigue mantenerse hidratado.

Este contenido tiene un propósito educativo y general. No sustituye la valoración individual de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre la salud de tu hijo, consulta con su pediatra.